8/10/17

DE TU INTERÉS por Chelo J. Rodríguez

"Llevas más de cinco años desempleado, has pasado de los 40 años, estás en España claro, se te ha terminado la prestación por desempleo, se te ha terminado el subsidio de los 400 euros, no te dan ayudas sociales, ni la Cruz Roja quiere darte de comer porque ni te ven ni les queda comida después de llevársela a otros países. Tampoco te ayudan otras ONG’S españolas, ni te ven, están muy ocupadas mirando a los de otros países.
Te van a quitar el piso que no la deuda, porque ya no lo puedes pagar, ni poniéndote a la puerta del supermercado te dan un euro para que puedas comer algo ese día, tuviste que abandonar tus cosas, la sociedad te ha abandonado a ti, nadie te va a ayudar. Fuiste al Banco y te cerraron la puerta, luego te pusieron una denuncia por no pagar.
Vives en la calle, no te llega para el champú y llevas el pelo sucio, hueles mal y los demás se apartan de ti. Si eres mujer, te proponen sexo por 10 euros, no te da la gana, no te aceptan para limpiar patios porque eres española y no tienes experiencia, se supone que con más de 40 años y habiendo llevado una casa, un marido y unos hijos, no sabes limpiar. No te darán el trabajo. Tampoco te darán otro trabajo, tengas o no experiencia, pasas de los 40 años y seas hombre o mujer, la política de Derechos Humanos no se te aplica por mucho que lo diga la Constitución Española en su Título Primero.
Sigues en la calle, las tripas te duelen, tienes el estómago vacío, tienes el cuerpo sucio y el alma destrozada, no hablas otros idiomas y no puedes irte al extranjero, tu ex familia no te presta ni 5 euros, amigos ya no tienes, no queda sitio en el comedor social, no queda sitio en el albergue para indigentes, pasas la noche aterida de frío en un banco de un parque, tienes que salir huyendo porque intentan robarte el plástico con el que te tapas, sales huyendo porque un pervertido intenta hacerte algo malo, nadie escucha tus gritos, nadie quiere saber nada de tus problemas, nadie quiere mirar lo que te pasa. Estás sola. Y ya no tienes nada.
Eres una pobre persona española sin recursos de supervivencia pero la Seguridad Social española no se lo cree y tampoco te concede ninguna ayuda. Te has convertido en un ser invisible para tu país, ese país en el que un día trabajaste y pagaste tus impuestos contribuyendo a ponerlo en pie, y que ahora ni te quiere, ni te ayuda ni te mira.
Esta situación no es la tuya ¿verdad?
Es la mía, pero a nadie le importa.
Sólo espero que pronto, algún “Don importante” de la política, la economía, la justicia, los organismos públicos… e incluso el Rey de España, se enteren de esto y quieran hacer algo, porque como poder, se puede."

ⓒ por los derechos de autor Chelo J. Rodríguez



MI CARTA DE AMOR PARA TI por Chelo J. Rodríguez

Anoche cuando me acosté pensaba en ti, y escribí esto:
“Cuando te vea, mi amor, te daré el beso más apasionado que te hayan dado nunca. Con sabor dulce y una mano recorriendo la línea de tu cuello. Te daré el mejor beso que nunca en otro lugar recibirás.
Cuando te vea, te diré al oído esas dos palabras que esperas con ansia. Y te las diré para siempre, para que no se te olviden, para que te las guardes y las escuches cada vez que las necesites.
Cuando nos veamos, saltaremos entre las nubes sin miedo a caernos, sonreiremos todo el tiempo olvidándonos de lo demás.
Cuando te vea, mi amor, dejaré en tus labios una promesa callada, esa que tú sabes, para que la hagas realidad cuando puedas.
Cuando te vea, esperaré a que me invites a un refresco especial, que me lo traigas con una sonrisa y me rodees la cintura mientras me dices que ya no te vas a marchar.
Cuando nos veamos, mi amor, grabaremos nuestros nombres en el tronco de un árbol hermoso, para que cuando llegue el verano, sus hojas sombrías se tornen de colores, y los pájaros que en él se posen canten alegres sus canciones de amor en nuestro honor.
Cuanto te vea, mi amor, quisiera ser tuya sin condiciones ni pausas, hasta convertirme en la princesa de su príncipe enamorada.”
…luego desperté, y no te pude ver, sólo vi un mundo en guerra. Y me puse a llorar.

ⓒ por los derechos de autor Chelo J. Rodríguez



20/7/17

EL DERROCHE DE MANUELA CARMENA por Chelo J. Rodríguez

La alcaldesa de Madrid, la señora Manuela Carmena, ha gastado 20.000 euros en componer en los semáforos de la ciudad de Madrid, un dibujo de una mujer vistiendo falda. Supongo Sra. Carmena, que esos 20.000 euros han salido del propio ayuntamiento, es decir, dinero público. Dinero de todos los españoles. ¿Ha hecho usted referéndum de si los madrileños querían contribuir con sus impuestos a ese gasto gráfico? 

Esos 20.000 euros podrían haber sacado a una familia de la pobreza, o a dos, o a tres. Podían haber sido invertidos en investigación médica que salve vidas, podrían haber dado de comer a bastantes personas durante más de un año. Podían haber sido empleados en crear algunos puestos de trabajo, o en escolarizar niños en riesgo de exclusión, o en arreglar pavimentos de la ciudad deteriorados y que son un peligro para los viandantes. 
Podrían haber sido empleados en tantas cosas muchísimo más productivas...
Pero para poner faldita en un dibujo, por su orden y gracia, señora Carmena, debía haber gastado usted ese dinero de su bolsillo.
¿De verdad piensa usted y tantas mujeres reivindicando desde su feminismo la igualdad entre géneros, que con ese dibujo, para mi opinión, sexista y no feminista, han avanzado en conseguir sus derechos y peticiones? 
Hace años, ustedes mismas, pretendieron que en los aseos públicos se dejara de identificar el aseo de las mujeres con el dibujo de una silueta femenina vestida con falda. Entonces ¿qué pasa ahora? ¿Volvemos atrás? ¿Volvemos a tener que identificarnos como mujeres porque llevamos falda?
Señora Carmena y compañía, sepa usted que hace ya muchos, muchos años, la mujer viste tanto con falda como con pantalones. Y se dejó de vernos poco femeninas por ello gracias a mujeres que en su momento lucharon por una no discriminación de género de forma eficaz, y no con chorradas de pataletas estúpidas.
Además, si el semáforo indica verde con una silueta con falda, ¿qué se puede entender, que sólo mujeres, hombres vestidos con el traje típico escocés y algún que otro transexual, pueden cruzar la calle?
Me encuentro yo en ese semáforo, y miro mis piernas, llevo pantalones, ¿no tengo autorización a cruzar? ¿Debo volver a casa y ponerme una falda para poder hacer uso de esos semáforos?
Mire, no tengo tiempo, además, miro los semáforos y lo que entiendo, como todos, es que si está verde para los peatones y las peatones, puedo cruzar, y si está rojo, no. Sin más. 
Dudo mucho que semejante bobería les haya hecho avanzar en su carrera feminista, ni les haya hecho más felices, ni más inteligentes, ni más ricas, ni más guapas, jóvenes y delgadas.
Me indignan usted señora Carmena, y sus compañeras de feminismo, con tanto despotismo, suficiencia y mala hostia que se gastan.
Yo, por supuesto, denigro el machismo,la violencia machista y la discriminación hacia la mujer, pero por ser mujer no considero que tenga la obligación de ser feminista. Vivo en una democracia, en un país libre y como persona libre que soy, expreso mi libertad de opinión. ¿O acaso ya no existe esa libertad de expresión? ¿O acaso es que estamos en una dictadura?
No levante las manitas en señal de victoria, señora Carmena, porque no la tiene, tan sólo ha hecho usted una tremenda estupidez que coloca a las mujeres en un nivel intelectual muy, muy bajo. Y lo peor de todo, lo ha hecho con dinero público que hubiera sido muy útil para menesteres más beneficiosos y vitales.

Así no se consiguen las cosas.

ⓒ Por el texto Chelo J. Rodríguez  (En Safe Creative)

6/7/17

¡QUE ME LLAMEN GUAPA! por Chelo J. Rodríguez



De todos es conocido ese tópico de los obreros que trabajan en la calle: cuando pasa una mujer salerosa la piropean.
Con el pasar de los años y el cambio de costumbres y circunstancias de la sociedad, también se ha modificado ese famoso tópico.
Hace años, no tantos, el piropo más habitual que dedicaban a una mujer era “¡guapa!”, dicho con garbo y alegría. También decían “preciosa”, “que ojos más lindos tienes”… Las mujeres más tímidas se sonrojaban y las más atrevidas les sonreían y se lo agradecían con la mirada. Pero todas se sentían halagadas, bonitas y les mejoraba la autoestima. Y no estoy hablando de hace tantos años. Sigue habiendo hombres, de todas las profesiones, no necesariamente obreros de la construcción, que continúan esa, a mi modo de ver, hermosa costumbre.
No quiero pecar de egocéntrica, pero yo misma he recibido innumerables veces ese “¡guapa!” que tan bien suena, y lo sigo recibiendo pasados ya de largo los cuarenta y tantos años. Me agrada, me alegra, me hace sonreír y, a mis años además, me rejuvenece.
No entiendo qué pasa ahora con esta sociedad y con muchas mujeres, que en todo ven comportamientos machistas y degradantes para el género femenino. A esto de que te digan guapa lo consideran un acto “micro-machista”. ¿En serio? ¿De verdad les resulta tan ofensivo que les digan un piropo, una alabanza a su belleza física? ¿De verdad piensan que porque un hombre que, simplemente las ve por la calle, y sin conocerlas, les dirige un “guapa”,  un “preciosa”, un “bonita”, las está menospreciando y obviando su intelecto, su formación académica, su carrera profesional? ¿Creen que por ello las tratan de “cosas”?
En España, país sin igual, siempre ha sido un clásico eso de decir piropos y el más castizo de todos es ese ¡GUAPA! El hombre español es dado a decir palabras, frases y poemas bonitos a las mujeres, con respeto y elegancia, no considero esa actitud machista ni despreciativa.
Otra cosa son esos supuestos piropos, vulgares, sin gracia, de mal gusto, que suelen hacer referencia a determinadas partes del cuerpo o determinadas actividades corporales en las que ellos, por su naturaleza masculina, suelen pensar. Sin más, no hay que darle tantas vueltas ni hacer tanto estudio psico-sociológico sobre esto, es simplemente la naturaleza masculina. Cada género tiene sus particularidades, no se trata de hacer un mundo de todo y llevar cada detalle al extremo. Más bien se trata de fomentar una reeducación social, tanto de hombres como de mujeres, que se base en el respeto mutuo, las buenas costumbres (que no las viejas costumbres), la buena educación, la tolerancia, la aceptación y el civismo.
A mí, que soy mujer, moderna, con buena formación, trabajadora (ahora por desgracia desempleada), femenina y de mente amplia y directa, me gusta y valoro que un hombre, me conozca o no, me diga guapa, preciosa, bonita o agraciada. También me gusta esa cortesía (tan perdida en estos tiempos) de que me abran la puerta del coche o del ascensor, me dejen entrar primero en un sitio antes de salir ellos, me ayuden a entrar las pesadas bolsas en el patio, etc. En esos momentos no me siento en absoluto ninguneada, ni débil, ni discriminada ni insultada. Al contrario, me siento agradecida.
Cuando dicen esos piropos, los dicen con caballerosidad, sin ninguna mala intención. Es parte de la galantería que, afortunadamente, aún existe en muchos hombres y que estas mujeres tan susceptibles, les están haciendo perder. Creo que porque ellos mantengan esa costumbre tan nuestra, tan propia de un país cálido y hermoso como el nuestro, ellas no van a perder ni retroceder en su lucha por sus reivindicaciones de alcanzar y proteger sus derechos.
Señores, díganme “¡guapa!”, que me gusta.
Y señoras, señoritas, mujeres, dejen que les digan guapas, no se ofendan. Que ese chico, ese hombre, ese obrero… les demuestre su admiración.
¿Necesitas igualdad? Entonces cuando te llamen “¡guapa!”, sonríe y contesta “¡guapo!”, verás qué bien te sientes.

ⓒ Por el presente texto: Chelo J. Rodríguez 1707062879511 (Safecreative)

3/7/17

LA PALABRA "EDILA" NO EXISTE por Chelo J. Rodríguez

Leo en un periódico, no voy a decir cual no por no citar la fuente, sino por pura y simple venganza por su atroz censura conmigo. Leo, como he dicho, muy indignada, que no feliz, que vuelven a escribir, ya por segunda o tercera vez, la palabra “edila”. Señores y señoras, señoras y señores periodistAs, como sabrán perfectamente, dicha palabra no existe en el diccionario de la lengua española. Y un buen, buena, periodistA, lo primero que debe saber es ortografía, gramática y lingüística.
Espero que no vuelvan a censurarme por manifestarme como mujer NO feminista. Ser mujer, y estoy muy feliz de serlo, NO me obliga a ser feminista. Vivo en un país libre y libre soy de expresar mi ideología social, ¿o acaso estamos en una dictadura otra vez?
Precisamente a mí no me recuerden tanto eso de luchar por la igualdad, los derechos de las mujeres, etc. Yo fui en los años 90, y lo sigo siendo ahora, madre soltera, he sufrido discriminación a todos los niveles, insultos, desprecios y comentarios de todo tipo.
No me hablen hasta la saciedad, que ya cansa, de lo femenino y lo masculino.
El indicativo de género ya lo expresa el artículo o los pronombres, no todos los sustantivos se pueden decir en femenino y en masculino. Respetemos el lenguaje y pasemos a luchar por la igualdad de los derechos (y tener derechos implica tener responsabilidades) en asuntos más importantes y trascendentes para todos, y con mejores resultados.
En nuestro idioma español hay muchas referencias “femeninas” aún hablando de hombres:
El policía, el periodista, el guardia, el taxista, el masajista, el atleta, el futbolista…si queremos indicar que es mujer, diremos: la policía, la periodista, la guardia, la taxista, la masajista, la atleta, la futbolista…piensen.
Entonces diremos: la edil, la miembro, la estudiante, la concursante, la modelo, la conserje, etc. que es lo correcto.
Y no sólo roza el ridículo, sino que, a mi modo de ver, es sexista, incorrecto y más bien sirve para dar muchos pasos atrás, y no hacia adelante, en el camino de la igualdad.
Si a todo lo vamos a tener que “diferenciar” (diferenciar es lo contrario de igualar), mal camino llevamos. Y que, qué narices, si todo lo tengo que escribir en femenino y en masculino, los 40 caracteres de Twitter no me llegan.
Por tanto señoras y señores periodistAs, señores y señoras periodistAs, por favor, escriban correctamente, demuestren que son profesionales ¿o debo indicar “profesionales” y “profesionalas”?

No me censuren, tan sólo expreso mi opinión porque ya estoy hasta el más allá (o la más allá, o el más alló) de todo esto. Ahora mismo en mi vida, lo que más me preocupa es poder encontrar un trabajo digno que me permita salir de la exclusión social en la que estoy, y no quedarme en la calle mendigando, y que dejen de discriminarme por tener más de 45 años. Todavía no me he muerto, dejen ya de enterrarme.


29/6/17

CLASES DE PUERTAS por Chelo J. Rodríguez

CLASES DE PUERTAS

Hay puertas abiertas y puertas cerradas. Hay puertas cerradas que se abren y hay puertas abiertas que se cierran. Hay puertas entornadas. Puertas cerradas a medias. Puertas cerradas con cerrojo. Puertas abiertas de par en par. Puertas medio abiertas. Puertas con mirilla para ver quién llama. Puertas de madera, puertas lisas, puertas con molduras, puertas blindadas. Hay puertas cerradas con llave; puertas cerradas con llave, cerrojo y cadena.
Hay puertas pequeñas, puertas grandes, puertas de juguete, puertas encajadas, las hay que se deforman, las hay ignífugas, las hay de colores, las hay pintadas de negro.
Hay puertas que cierran habitaciones, y puertas que cierran la casa. Hay puertas que siempre están abiertas y puertas que jamás volverán a abrirse.
Hay puertas mal hechas, hay puertas bonitas, hay puertas muy caras, hay puertas correderas, abatibles, de ensueño, con cristales, con espejos, doble puertas, puertas gruesas y puertas finas, hay puertas muy feas. Hay puertas que chirrían, puertas silenciosas, puertas de muestra y puertas infinitas.
Hay puertas que nunca debieron abrirse y puertas que cuesta cerrar. 
Puertas que dan a la calle, puertas con cartel que dice “Llamar antes de entrar”, puertas sucias y puertas impecables. Hay puertas que llaman la atención y hay puertas falsas. Hay puertas castigadas y puertas soldadas a la pared. Puertas electrificadas, puertas protegidas, puertas destrozadas.
Hay puertas que esconden algo al otro lado, hay puertas transparentes, hay puertas que producen sueños y puertas que hacen daño.
Hay puertas que separan y hay puertas que reciben.
Hay puertas que se abren muchas veces y hay puertas que una vez se cierran nunca más vuelven a abrirse.

También hay portazos, pero de ellos hablaremos otro día.